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Fecha19/04/2013

Exposición

Último día para ver la obra mural "Espejito, espejito" en el exterior de la sede de las Juntas Generales

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Bilbao, a 19 de abril de 2013

La sede bilbaína de las Juntas Generales luce en su exterior una obra pensada para que los transeúntes se detengan a reinterpretar el clásico cuento de “Blancanieves y los siete enanitos”. La transformación acometida por las jóvenes artistas Andrea Abalia y Sandra Rilova, un conjunto formado por cinco obras aglutinadas bajo el título “Espejito, espejito”, ha sorprendido gratamente al público bilbaíno desde que se instalaron hace diez días en el vallado exterior, hasta el punto de que se ha convertido en una de las exposiciones de mayor éxito acometidas por las Juntas Generales de Bizkaia.

Un mural con cinco cuadros de gran formato desplegados a pie de calle en el edificio del parlamento vizcaíno, ofrece un nuevo enfoque narrativo de la célebre fábula infantil. Es un conjunto artístico personal y efímero, de grandes dimensiones -20 metros cuadrados- que no pasa desapercibido y que está abierto a la interpretación ciudadana en la céntrica calle Hurtado de Amezaga de Bilbao. La intervención artística completa la exposición “Alter Ego” ubicada en el interior de la sede. Ambas iniciativas estarán expuestas hasta el próximo miércoles, 24 de abril.

Según las autoras, las escenas que narran en sus cuadros abren una senda de reflexión sobre los valores y cualidades que encarnan las figuras de Blancanieves y la malvada bruja - la buena y la mala -, y su influencia en la sociedad actual. Según Rilova (Burgos, 1988), que hace de Blancanieves, y Abalia (Bilbao, 1984) metida en la piel de la madrastra, los personajes elegidos representan la eterna "rivalidad femenina".

La propuesta artística de las exalumnas de la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU, se ha desarrollado parcialmente “in situ” aprovechando la libertad ofrecida por las Juntas Generales, institución que ha promovido la intervención pictórica en colaboración con la universidad. "Nos apetecía salir de la pintura individualista y fomentar un arte más participativo". La temática era libre, pero Abalia, artista bilbaína que presenta la colección “Alter Ego” junto con Lide Kaltzada -en el interior de esta misma sede-, se decantó por ahondar en este personaje femenino universal. Tanto ella como Rilova querían un cuento clásico en donde primeramente reconocerse, y después encajar la historia en la actualidad con temas tan universales como “la feminidad, el poder o el envejecimiento”.

Rilova y Abalia utilizan además en sus obras el concepto del “espejo” en comunión con la exposición del interior “Alter Ego”. Precisamente, una de las cinco escenas se centra en el momento en el que la madrastra se mira al espejo para encontrar a la mujer más bella del reino. “Si la máxima aspiración de la mujer es ser guapa es algo absolutamente criticable”, resume Andrea. La lucha por el poder femenino, “por ver quien es más bella”, se refleja también en otras dos escenas “clave”, cuando el cazador va en busca de Blancanieves para asesinarla por mandato de la madrastra o cuando la bruja intenta acabar con la competencia más bella en la bañera, una escena oculta en la versión más conocida del cuento que casi siempre se ha servido de la manzana envenenada.

Las dos artistas reconocen que incluyen un punto “siniestro” en algunos cuadros y “más irónico” en otros. Por ejemplo, en una de las pinturas aparece la madrastra "monísima frente al espejo, pero calva por detrás", dice Rilova. En otro, se ridiculiza el rol de la Blancanieves ama de casa, que disfruta con las tareas del hogar porque "silbando al trabajar, cualquier quehacer es un placer", reza uno de los textos.

Los cuentos de hadas siguen vigentes en la sociedad actual . El estereotipo de la feminidad, “de estar perfectas todo el día”, ya sea “ dormidas, muertas o haciendo las labores de la casa”, es el barniz crítico que buscan las artistas, aunque plantean el trabajo también como un “aprendizaje”, en un intento por recoger las percepciones e interpretaciones de las personas que se detengan a ver las obras.


VALORACIÓN INICIAL

“Espejito, espejito” ha conseguido en dos semanas, según sus autoras, que un público heterodoxo reflexione sobre el motivo de esta iniciativa artística con “espíritu crítico”, en una sociedad “cada vez más pasiva, consumista e individualizada”. Abalia y Rilova esperan que su mensaje haya calado entra las mujeres “especialmente entre las jóvenes y adolescentes”. Que hayan visto en esta propuesta un “referente crítico sobre las imposiciones sociales que padecemos las mujeres, basadas en la belleza y la rivalidad”.

Usando los mismos puntos de apoyo de la publicidad, la instalación “ha penetrado en el imaginario de los paseantes provocando su curiosidad y disfrute, interrumpiendo su paso automático, incitándoles finalmente a pensar", piensa Rilova. Las dos artistas han conseguido lo que pretendían: llevar el arte a la calle para que quien lo deseara pudiera detenerse a ver una obra crítica “sin pagar, sin hacer cola, sin perder tiempo y sin sentirse obligado a mirar, sino sólo por verdadero interés”.

La irrupción sorpresiva que suponía la muestra en plena calle ha conseguido además que la muestra del interior “Alter Ego” de la Sala de Exposiciones de las Juntas Generales haya conseguido una “afluencia de gente inédita” hasta ahora, presume Abalia.

En definitiva, la muestra ha alcanzado el interés de todos los públicos a través de una puesta en escena “original y familiar” que ha provocado -según sus creadoras- que unos hayan disfrutado con el tono "irónico, satírico o de misterio" que transmitían las pinturas, mientras otros apunten a la “originalidad” de la propuesta o a la “ejecución" de una obra pensada para la sede bilbaína de las Juntas Generales..

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